Catequesis del Papa

Catequesis sobre el bautismo: 6. Revestidos de Cristo

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy concluimos el ciclo de catequesis sobre el bautismo. Los efectos espirituales de este sacramento, invisibles a los ojos pero operativos en el coraz√≥n de quien se ha convertido en una nueva criatura, se hacen expl√≠citos mediante la entrega del vestido blanco y de la vela encendida. Despu√©s del lavacro de regeneraci√≥n, capaz de recrear al hombre seg√ļn Dios en la verdadera santidad (cf.¬†Efesios¬†4, 24) ha parecido natural, desde los primeros siglos revestir a los neobautizados con una vestimenta nueva, c√°ndida, similar al esplendor de la vida conseguida en Cristo y en el Esp√≠ritu Santo.

La vestimenta blanca, mientras expresa simb√≥licamente lo que ha sucedido en el sacramento, anuncia la condici√≥n de los transfigurados en la gloria divina. Lo que significa revestirse de Cristo lo recuerda san Pablo explicando cu√°les son las virtudes que los bautizados deben cultivar: ¬ęRevest√≠os, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entra√Īas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soport√°ndoos unos a otros y perdon√°ndoos, mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Se√Īor os perdon√≥. Y por encima de todo esto, revest√≠os del amor que es el v√≠nculo de la perfecci√≥n¬Ľ (Colosenses¬†3, 12-14).

Tambi√©n la entrega ritual de la llama extra√≠da del cirio pascual, recuerda el efecto del bautismo: ¬ęRecibe la luz de Cristo¬Ľ, dice el sacerdote. Estas palabras recuerdan que no somos nosotros la luz sino que la luz es Jesucristo (Juan¬†1, 9; 12, 46), el cual, resucitado de entre los muertos, venci√≥ a las tinieblas del mal. Nosotros estamos llamados a recibir su esplendor. Como la llama del cirio pascual da luz a cada vela, as√≠ la caridad del Se√Īor Resucitado inflama los corazones de los bautizados, colm√°ndolos de luz y calor. Y por eso, desde los primeros siglos, el bautismo se llamaba tambi√©n ¬ęiluminaci√≥n¬Ľ y a quien era bautizado se le llamaba ¬ęel iluminado¬Ľ. Esta es, de hecho, la vocaci√≥n cristiana: ¬ęcaminar siempre como hijos de la luz, perseverando en la fe¬Ľ (cf.¬†Rito de iniciaci√≥n cristiana de los adultos, n. 226;¬†Juan¬†12, 36). Si se trata de ni√Īos, es tarea de los padres, junto a padrinos y madrinas, hacerse cargo de alimentar la llama de la gracia bautismal en sus peque√Īos, ayud√°ndoles a perseverar en la fe (cf.¬†Rito del Bautismo de los ni√Īos, n. 73). ¬ęLa educaci√≥n cristiana es un derecho de los ni√Īos; esta tiende a guiarles gradualmente a conocer el dise√Īo de Dios en Cristo: as√≠ podr√°n ratificar personalmente la fe en la cual han sido bautizados¬Ľ (ib√≠d., Introducci√≥n, 3).

La presencia viva de Cristo, para custodiar, defender y dilatar en nosotros, es l√°mpara que ilumina nuestros pasos, luz que orienta nuestras elecciones, llama que calienta los corazones en el ir al encuentro al Se√Īor, haci√©ndonos capaces de ayudar a quien hace el camino con nosotros, hasta la comuni√≥n inseparable con √Čl. Ese d√≠a, dice el Apocalipsis, ¬ęya no habr√° noche, y ya no necesitaremos la luz de l√°mpara ni la luz del sol, porque el Se√Īor Dios nos iluminar√°. Y reinaremos por los siglos de los siglos¬Ľ (cf. 22, 5). La celebraci√≥n del bautismo se concluye con la oraci√≥n del Padre Nuestro, propia de la comunidad de los hijos de Dios. De hecho, los ni√Īos renacidos en el bautismo recibir√°n la plenitud del don del Esp√≠ritu en la confirmaci√≥n y participar√°n en la eucarist√≠a, aprendiendo qu√© significa dirigirse a Dios llam√°ndole ¬ęPadre¬Ľ.

Al finalizar estas catequesis sobre el bautismo, repito a cada uno de vosotros la invitaci√≥n que expres√© as√≠ en la exhortaci√≥n apost√≥lica¬†Gaudete et exsultate: ¬ęDeja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo est√© abierto a Dios y para ello opta por √©l, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Esp√≠ritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Esp√≠ritu Santo en tu vida (cf.¬†G√°latas¬†5, 22-23)¬Ľ (n. 15).

 

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