Catequesis del Papa

Catequesis sobre los Mandamientos 3. El amor de Dios precede la ley y le da sentido

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, esta audiencia se desarrollar√° como el mi√©rcoles pasado. En el Aula Pablo VI hay muchos enfermos y para protegerlos del calor, para que estuvieran m√°s c√≥modos, est√°n all√≠. Pero seguir√°n la audiencia con la pantalla gigante y tambi√©n nosotros con ellos, es decir, no hay dos audiencias. Hay una sola. Saludamos a los enfermos del Aula Pablo VI. Y continuamos hablando de los mandamientos que, como hemos dicho, m√°s que mandamientos son las palabras de Dios a su pueblo para que camine bien; palabras amorosas de un Padre. Las diez palabras empiezan as√≠: ¬ęYo, Yahveh, soy tu Dios, que te ha sacado del pa√≠s de Egipto, de la casa de servidumbre¬Ľ (√Čxodo¬†20, 2). Este inicio puede parecer extra√Īo a las leyes verdaderas que siguen. Pero no es as√≠. ¬ŅPor qu√© esta proclamaci√≥n que Dios hace de s√≠ y de la liberaci√≥n? Porque se lleva al Monte Sina√≠ despu√©s de haber atravesado el Mar Rojo: el Dios de Israel primero salva, despu√©s pide confianza. Es decir: el Dec√°logo empieza por la generosidad de Dios. Dios nunca pide sin dar antes. Nunca. Primero salva, primero da, despu√©s pide. As√≠ es nuestro Padre, Dios es bueno.

Y entendemos la importancia de la primera declaraci√≥n: ¬ęYo, Yahveh, soy tu Dios¬Ľ. Hay un posesivo, hay una relaci√≥n, se pertenece. Dios no es un extra√Īo: es tu Dios. Esto ilumina todo el Dec√°logo y desvela tambi√©n el secreto de la actuaci√≥n cristiana, porque es la misma actitud de Jes√ļs cuando dice: ¬ęComo el Padre me am√≥, yo tambi√©n os he amado a vosotros¬Ľ (Juan¬†15, 9). Cristo es el amado por el Padre y nos ama con aquel amor. √Čl no parte de s√≠ sino del Padre. A menudo nuestras obras fracasan porque partimos de nosotros mismos y no de la gratitud. Y quien parte de s√≠ mismo, ¬Ņd√≥nde llega? ¬°Llega a s√≠ mismo! Es incapaz de hacer camino, vuelve a s√≠ mismo. Es precisamente ese comportamiento ego√≠sta que la gente define: ¬ęEsa persona es un yo, mi, conmigo y para m√≠¬Ľ. Sale de s√≠ mismo y vuelve a s√≠ mismo.

La vida cristiana es, ante todo, la respuesta agradecida a un Padre generoso. Los cristianos que solo siguen ¬ędeberes¬Ľ denuncian que no tienen una experiencia personal de ese Dios que es ¬ęnuestro¬Ľ. Tengo que hacer esto, esto, esto… Solo deberes. ¬°Pero te falta algo! ¬ŅCu√°l es el fundamento de este deber? El fundamento de este deber es el amor de Dios el Padre, que primero da, despu√©s manda. Poner la ley antes de la relaci√≥n no ayuda al camino de la fe. ¬ŅC√≥mo puede un joven desear ser cristiano, si partimos de obligaciones, compromisos, coherencias y no de liberaci√≥n? ¬°Pero ser cristiano es un viaje de liberaci√≥n! Los mandamientos te liberan de tu ego√≠smo y te liberan porque est√° el amor de Dios, que te lleva adelante. La formaci√≥n cristiana no est√° basada en la fuerza de voluntad, sino en la acogida de la salvaci√≥n, en el dejarse amar: primero el Mar Rojo, despu√©s el Monte Sina√≠. Primero la salvaci√≥n: Dios salva a su pueblo en el Mar Rojo; despu√©s en el Sina√≠ les dice qu√© hacer. Pero aquel pueblo sabe que estas cosas las hace porque fue salvado por un Padre que lo ama. La gratitud es un rasgo caracter√≠stico del coraz√≥n visitado por el Esp√≠ritu Santo; para obedecer a Dios, primero debemos recordar sus beneficios. San Basilio dice: ¬ęQuien no deja que esos beneficios caigan en el olvido, est√° orientado hacia la buena virtud y hacia toda obra de justicia¬Ľ¬†(Regole brevi, 56). ¬ŅA d√≥nde nos lleva todo esto? A hacer un ejercicio de memoria: ¬°cu√°ntas cosas bellas ha hecho Dios por cada uno de nosotros! ¬°Qu√© generoso es nuestro Padre Celestial! Ahora quisiera proponeros un peque√Īo ejercicio, en silencio, que cada uno responda en su coraz√≥n. ¬ŅCu√°ntas cosas hermosas ha hecho Dios por m√≠? Esta es la pregunta. En silencio, que cada uno de nosotros responda. ¬ŅCu√°ntas cosas hermosas ha hecho Dios por m√≠? Y esta es la liberaci√≥n de Dios. Dios hace muchas cosas hermosas y nos libera.

Y sin embargo alguno puede sentir que a√ļn no ha hecho una verdadera experiencia de la liberaci√≥n de Dios. Esto puede suceder. Podr√≠a ser que se mire dentro y se encuentre solo sentido del deber, una espiritualidad de siervos y no de hijos. ¬ŅQu√© hacer en este caso? Como hizo el pueblo elegido. Dice el libro del √Čxodo: ¬ęLos israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subi√≥ a Dios. Oy√≥ Dios sus sus gemidos y acordose Dios de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob. Y mir√≥ Dios a los hijos de Israel y conoci√≥‚Ķ (√Čxodo¬†2, 23-25). Dios piensa en m√≠.

La acci√≥n liberadora de Dios colocada al principio del Dec√°logo ‚ÄĒes decir, los mandamientos‚ÄĒ es la respuesta a esta queja. Nosotros no nos salvamos solos, pero de nosotros puede partir un grito de auxilio: ¬ęSe√Īor, s√°lvame, Se√Īor, ens√©√Īame tu camino, oh Se√Īor acar√≠ciame, Se√Īor, dame un poco de alegr√≠a¬Ľ. Este es un grito que pide ayuda. Esto nos espera a nosotros: pedir ser liberados del ego√≠smo, del pecado, de las cadenas de la esclavitud. Este grito es importante, es la oraci√≥n, es consciente de lo que a√ļn est√° oprimido y no liberado en nosotros. Hay muchas cosas que no est√°n liberadas en nuestra alma. ¬ęS√°lvame, ay√ļdame, lib√©rame¬Ľ. Esta es una hermosa oraci√≥n para el Se√Īor. Dios espera ese grito porque puede y quiere romper nuestras cadenas; Dios no nos ha llamado a la vida para permanecer oprimidos, sino para ser libres y vivir en el agradecimiento, la obediencia a la alegr√≠a que nos ha dado tanto, infinitamente m√°s de lo que podemos darle a √Čl. Es hermoso esto. ¬°Que Dios sea siempre bendecido por todo lo que ha hecho, hace y har√° por nosotros!

 

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