Catequesis del Papa

Catequesis sobre los Mandamientos Р7. El día de reposo

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

El viaje a trav√©s del Dec√°logo nos lleva hoy al mandamiento sobre el d√≠a de descanso. Parece un mandamiento f√°cil de cumplir, pero es una impresi√≥n equivocada. Descansar de verdad no es sencillo, porque hay descanso falso y descanso verdadero. ¬ŅC√≥mo podemos reconocerlos?

La sociedad actual est√° sedienta de diversiones y vacaciones. La industria de la distracci√≥n es muy floreciente y la publicidad dise√Īa el mundo ideal como un gran parque de juegos donde todos se divierten. El concepto de vida hoy dominante no tiene el centro de gravedad en la actividad y en el compromiso sino en la evasi√≥n. Ganar para divertirse, satisfacerse. La imagen-modelo es la de una persona de √©xito que puede permitirse amplios y diversos espacios de placer. Pero esta mentalidad hace resbalar hacia la insatisfacci√≥n de una existencia anestesiada por la diversi√≥n que no es descanso, sino alienaci√≥n y escape de la realidad. El hombre no ha descansado nunca tanto como hoy, ¬°Sin embargo el hombre nunca ha experimentado tanto vac√≠o como hoy! Las posibilidades de divertirse, de ir fuera, los cruceros, los viajes, muchas cosas no te dan la plenitud del coraz√≥n. Es m√°s: no te dan el descanso.

Las palabras del Dec√°logo buscan y encuentran el coraz√≥n del problema, dando una luz diferente sobre qu√© es el descanso. El mandamiento tiene un elemento peculiar: da una motivaci√≥n. El descanso en el nombre del Se√Īor tiene un motivo preciso: ¬ęPues en seis d√≠as hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el s√©ptimo descans√≥; por eso bendijo Yahveh el d√≠a del s√°bado y lo hizo sagrado¬Ľ (√Čxodo¬†20, 11).

Esto lleva al final de la creaci√≥n, cuando Dios dice: ¬ęVio Dios cuanto hab√≠a hecho, y todo estaba muy bien¬Ľ (G√©nesis¬†1, 31). Y entonces empieza el d√≠a del descanso, que es la alegr√≠a de Dios por lo que ha creado. Es el d√≠a de la contemplaci√≥n y de la bendici√≥n.

¬ŅQu√© es por tanto el descanso seg√ļn este mandamiento? Es el momento de la contemplaci√≥n, es el momento de la alabanza, no de la evasi√≥n. Es el tiempo para mirar la realidad y decir: ¬°qu√© bonita es la vida! Al descanso como fuga de la realidad, el Dec√°logo opone el descanso como bendici√≥n de la realidad. Para nosotros cristianos, el centro del d√≠a del Se√Īor, el domingo, es la eucarist√≠a, que significa ¬ęacci√≥n de gracias¬Ľ. Y el d√≠a para decir a Dios: gracias Se√Īor por la vida, por tu misericordia, por todos tus dones. El domingo no es el d√≠a para cancelar los otros d√≠as sino para recordarlos, bendecirlo y hacer las paces con la vida. ¬°Cu√°nta gente que tiene tanta posibilidad de divertirse, y no vive en paz con la vida! El domingo es el d√≠a para hacer las paces con la vida, diciendo: la vida es preciosa; no es f√°cil, a veces es dolorosa, pero es preciosa. Ser introducidos en el descanso aut√©ntico es una obra de Dios en nosotros, pero requiere alejarse de la maldici√≥n y de su encanto (cfr. Exort. ap.¬†Evangelii gaudium, 83). Doblar el coraz√≥n a la infelicidad, de hecho, subrayando motivos de descontento es facil√≠simo. La bendici√≥n y la alegr√≠a implican una apertura al bien que es un movimiento adulto del coraz√≥n. El bien es amoroso y no se impone nunca. Es elegido. La paz se elige, no se puede imponer y no se encuentra por casualidad. Alej√°ndose de las llagas amargas de su coraz√≥n, el hombre necesita hacer las paces con eso de lo que huye. Es necesario reconciliarse con la propia historia, con los hechos que no se aceptan, con las partes dif√≠ciles de la propia existencia. Yo os pregunto: ¬Ņcada uno de vosotros se ha reconciliado con la propia historia? Una pregunta para pensar: yo, ¬Ņme he reconciliado con mi historia? La verdadera paz, de hecho, no es cambiar la propia historia sino acogerla, valorarla, as√≠ como ha ido. ¬°Cu√°ntas veces hemos encontrado cristianos enfermos que nos han consolado con una serenidad que no se encuentra en los que gozan de la vida y en los hedonistas! Y hemos visto personas humildes y pobres regocijarse por las peque√Īas gracias con una felicidad que sab√≠a a eternidad.

Dice el Se√Īor en el Deuteronomio: ¬ęTe pongo delante vida o muerte, bendici√≥n o maldici√≥n. Escoge la vida, para que vivas, t√ļ y tu descendencia¬Ľ (30, 19). Esta elecci√≥n es el ¬ęfiat¬Ľ de la Virgen Mar√≠a, es una apertura al Esp√≠ritu Santo que se pone tras las huellas de Cristo, aquel que se entrega al Padre en el momento m√°s dram√°tico y toma as√≠ el camino que lleva a la resurrecci√≥n.

¬ŅCu√°ndo se hace bella la vida? Cuando se empieza a pensar bien de ella, cualquiera que sea nuestra historia. Cuando se hace camino el don de una duda: eso que todo sea gracia, y ese santo pensamiento desmorona el muro interior de la insatisfacci√≥n inaugurando el descanso aut√©ntico. La vida se vuelve bella cuando se abre el coraz√≥n a la providencia y se descubre verdadero lo que dice el Salmo: ¬ęEn Dios s√≥lo el descanso de mi alma¬Ľ (62, 2). Es bella esta frase del Salmo: ¬ęEn Dios s√≥lo el descanso de mi alma¬Ľ.

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